Historia

En el sur del País Vasco, rodeada de cepas y lagunas, La Villa de Laguardia se levanta sobre un cerro amurallado. Los coches no pueden circular porque bajo el casco urbano, serpenteando por el subsuelo, se ocultan las doscientas cuevas donde todavía, hoy en día, se guardan algunos de los mejores vinos del panorama vinícola.

En una de ellas, a seis metros de profundidad, inició su actividad vitivinícola la familia Martínez en el siglo XVI. A partir del XIX, Perfecto Martínez emprende un nuevo proyecto que, durante cinco generaciones, ha sabido conservar la tradición y sigue elaborando vinos. representativos del entorno como seña de identidad.

En 2002 se produce, el que hasta la fecha es, el último cambio generacional desarrollando un nuevo proyecto vinícola basado en un equipo humano que desea adaptarse a los nuevos tiempos sin perder sus ancestrales señas de identidad. Así, conservando la tradición, incorporamos las nuevas instalaciones con los últimos avances tecnológicos.

Hacemos vino porque nos gusta, porque nos entusiasma, porque nos apasiona. Pero sobre todo porque nos sobrevive; como un libro, una escultura o una canción, aquella música que trascenderá para siempre momentos y épocas.
Vinos equilibrados y repletos de matices, sutiles, delicados, vaporosos. Vinos de pasión con sabor a la tierra. Y al cielo. Vinos con personalidad, temperamento y, por que no, con un gramo de locura.

Montaje Vinos